Turquía y sus perros callejeros: de la convivencia histórica en Estambul a la polémica ley que los saca de las calles

Durante siglos, los perros sin dueño fueron parte del paisaje de Estambul. Una reforma de 2024 obliga a los municipios a recogerlos y llevarlos a refugios. El Gobierno habla de seguridad; las protectoras, de una “ley de la masacre”.

Quien haya caminado por Estambul lo sabe: los perros y gatos callejeros duermen en las plazas, siguen a los turistas por los puentes y comen de los platos que los vecinos dejan en las veredas. Esa convivencia tiene raíces profundas, y también una historia de choques. En 2024, Turquía aprobó una reforma que cambió por completo la forma en que el Estado trata a sus perros sin hogar.

Una tradición de siglos

Viajeros de la época otomana describieron una ciudad con recipientes de agua en las calles para los perros, pequeñas casetas de paja para refugiarlos y vecinos que los alimentaban a diario. Esa costumbre de cuidar a los animales de la calle como algo de todos sigue viva hoy, sobre todo en Estambul.

Pero la historia también tiene un capítulo oscuro. En 1910, el entonces alcalde de Estambul ordenó recoger a decenas de miles de perros callejeros y llevarlos a Sivriada, una isla rocosa del mar de Mármara. Sin agua ni comida, la mayoría murió. Los turcos la recuerdan como Hayırsızada, “la isla de mal agüero”, y hoy un monumento en el lugar recuerda a esos animales. Ese episodio volvió a citarse con fuerza cuando se discutió la nueva ley.

Qué cambió con la reforma de 2024

El 30 de julio de 2024, el Parlamento turco aprobó en una sesión nocturna la reforma de la Ley de Protección Animal (Ley 7527), impulsada por el partido del presidente Recep Tayyip Erdoğan, el AKP, y su aliado, el MHP. Estos son sus puntos principales, según la prensa turca e internacional:

• Los municipios deben recoger a los perros callejeros y llevarlos a refugios, donde deben ser esterilizados, vacunados y puestos en adopción. • Se elimina el sistema anterior de “capturar, esterilizar y devolver” a la calle. • La eutanasia queda prohibida en los refugios salvo en casos concretos, como animales con enfermedades incurables, que suponen un riesgo para la salud o que son considerados peligrosos, y debe hacerla o supervisarla un veterinario. El borrador inicial la permitía de forma más amplia, pero ese texto se retiró tras las protestas. • Los municipios deben destinar una parte de su presupuesto a refugios y tienen plazo hasta el 31 de diciembre de 2028 para construirlos. • Los funcionarios que no cumplan pueden enfrentar de seis meses a dos años de prisión. • La multa por abandonar a una mascota subió de 2.000 a 60.000 liras turcas.

El debate: seguridad o “ley de la masacre”

El Gobierno defendió la reforma como una respuesta al “problema de los perros callejeros”, en palabras de Erdoğan, y a los ataques de jaurías, algunos con niños gravemente heridos. Cuando se aprobó, se calculaba que en Turquía vivían unos 4 millones de perros callejeros, mientras que los 322 refugios del país tenían capacidad para unos 105.000 animales, según cifras citadas por Reuters y la revista Time.

Esa diferencia es el centro de las críticas. Organizaciones protectoras, veterinarios y el principal partido de la oposición, el CHP, sostienen que no hay espacio para alojar a tantos animales de forma digna y que la ley abre la puerta a matanzas masivas. Por eso la bautizaron “ley de la masacre”. Miles de personas protestaron en Estambul y otras ciudades durante semanas, y algunos alcaldes opositores anunciaron que no la aplicarían. El CHP la llevó al Tribunal Constitucional, que rechazó el recurso en mayo de 2025, por lo que la ley sigue vigente.

Cómo se aplica hoy

En abril de 2026, el ministro del Interior, Mustafa Çiftçi, afirmó en la televisión pública TRT que alrededor del 75 % de los perros callejeros ya habían sido recogidos y llevados a refugios o a lo que las autoridades llaman “áreas de vida natural”. Ese mismo mes, el medio Balkan Insight informó que Turquía retiró de las calles casi un millón de animales en un año. Estas cifras proceden del Gobierno y no han sido verificadas de forma independiente.

Las protectoras denuncian que algunos municipios abandonan a los perros recogidos en zonas boscosas alejadas y que muchos refugios están saturados, una acusación que el Gobierno rechaza. Mientras tanto, organizaciones turcas y europeas han intensificado las adopciones en el extranjero: preparar a un perro para viajar a la Unión Europea puede llevar de tres a cuatro meses y costar alrededor de 1.000 euros, según activistas citados por la prensa internacional.

Lo que está en juego

Turquía vive un dilema que comparten muchos países: cómo proteger a las personas de las jaurías sin castigar a los animales que no eligieron estar en la calle. Para el Gobierno, la solución es sacar a los perros de las calles. Para sus críticos, la respuesta pasa por esterilización masiva, adopción y control de la cría y el abandono. El plazo de 2028 dirá si los refugios prometidos llegan a tiempo y en qué condiciones.

La foto de portada es ilustrativa.

Fuentes: Time, Turkish Minute, Türkiye Today, Euronews, Balkan Insight, Reuters, Amusing Planet. Lee más noticias en www.historiasdeperros.com

Anterior
Anterior

Argentina: Olivia pasó tres días atrapada en un caño y la rescataron horas antes de una lluvia que podía ahogarla

Siguiente
Siguiente

Carolina del Norte: un perro pasó tres días atrapado a 60 metros de altura en un acantilado y lo rescataron escaladores en plena noche