Juguetes para perros: cuáles recomiendan los expertos según la edad, el tamaño y la forma de jugar, y cuáles conviene evitar

Un buen juguete no es un capricho: ayuda a que el perro gaste energía, se entretenga solo y no destroce la casa. Pero un juguete mal elegido puede romperle un diente o terminar en una cirugía. Esta guía reúne las recomendaciones de veterinarios y organizaciones de bienestar animal.

La regla de oro: tamaño y dureza

Antes de pensar en colores o sonidos, los especialistas coinciden en dos criterios. El primero es el tamaño: si el juguete entero cabe en la boca del perro, es demasiado pequeño, advierten los veterinarios de The Drake Center for Veterinary Care, en Seattle. Una pelota o una pieza que pueda tragarse es un riesgo de asfixia o de obstrucción intestinal.

El segundo es la dureza. Ese mismo centro veterinario propone una prueba sencilla: el juguete debería ceder un poco si lo presionas con la uña del pulgar. Los huesos muy duros y los plásticos rígidos pueden fracturar los dientes. Al mismo tiempo, el juguete tiene que ser lo bastante resistente para que el perro no pueda arrancarle trozos y tragárselos.

Los cinco tipos de juguete que recomiendan los expertos

1. Juguetes de goma resistente y huecos. Son los favoritos de muchos veterinarios porque sirven para morder, cargar y, además, se pueden rellenar con premios. La organización Humane World for Animals sugiere llenarlos con premios triturados para mantener al perro ocupado durante mucho tiempo; si se usa mantequilla de maní, debe ser con el visto bueno del veterinario y nunca de una marca endulzada con xilitol, que es tóxico para los perros. El American Kennel Club (AKC) recomienda elegir los que tienen un agujero en cada extremo, para que no hagan vacío y atrapen la lengua.

2. Juguetes de búsqueda o rompecabezas. Liberan comida a medida que el perro los mueve. Ofrecen ejercicio mental, muchos tienen niveles de dificultad y ayudan a que los perros que comen muy rápido lo hagan más despacio.

3. Cuerdas y juguetes para tirar. Son ideales para jugar juntos al “tira y afloja”, una forma controlada de canalizar el instinto de presa. El AKC aconseja guardarlos cuando termina el juego, porque si el perro los deshilacha y se come las fibras pueden causarle problemas digestivos.

4. Pelotas y discos. Perfectos para las razas a las que les encanta buscar y traer. Deben ser de goma resistente y del tamaño adecuado. Sobre las pelotas de tenis hay matices: Humane World for Animals las considera buenas para lanzar, pero pide tirarlas en cuanto el perro las haya mordido y roto; el AKC, por su parte, advierte que su superficie puede desgastar el esmalte dental.

5. Peluches y juguetes de consuelo. Hay que elegirlos según el carácter del perro. Los que solo los cargan pueden tener uno pequeño; los que los sacuden y desgarran necesitan uno grande y resistente. Si tu perro destroza todos los peluches, mejor no comprarlos. Una opción para los que no se los comen son los peluches sin relleno.

Según la edad del perro

Cachorros: sus dientes todavía se están formando, así que conviene evitar los huesos muy duros y las astas. Para aliviar las molestias de la dentición, el AKC sugiere rellenar un juguete de goma hueco con algo blando y congelarlo durante la noche.

Perros mayores: si tienen los dientes desgastados o delicados, también hay que evitar los objetos muy duros y preferir gomas más blandas y juegos de olfato.

Cuáles evitar

Las fuentes consultadas coinciden en una lista de juguetes y objetos que no conviene dar, o que solo deben usarse bajo supervisión:

• Juguetes demasiado pequeños o con ojos, botones u otras piezas que se puedan arrancar.
• Peluches con rellenos peligrosos, como cáscaras de nuez o bolitas de poliestireno.
• Juguetes con chifle o pito que el perro pueda sacar y tragar: muchos perros los rompen solo para encontrar el sonido.
• Huesos muy duros y astas, sobre todo en cachorros y perros mayores.
• Cuero crudo (rawhide) sin supervisión: el perro puede arrancar trozos grandes y atragantarse. La ASPCA recomienda vigilar siempre al perro mientras mastica y llamar al veterinario si se traga un pedazo.
• Hilos, cintas, ligas, medias y juguetes de niños que se puedan tragar.

Tres hábitos que marcan la diferencia

Revisa los juguetes con frecuencia. Desecha los que estén rotos, gastados o se estén desarmando. La ASPCA aconseja tirar los mordedores de plástico duro antes de que se adelgacen y puedan partirse.

Rótalos. Humane World for Animals propone cambiar los juguetes cada semana y dejar solo unos pocos a la vista, con variedad: uno para cargar, uno para sacudir, uno para rodar y uno de consuelo. Así no pierden la novedad.

Juega con tu perro. Ningún juguete reemplaza el juego compartido. Lanzar una pelota o esconder premios por la casa fortalece el vínculo y, en perros jóvenes, es una oportunidad para enseñarles buenos modales.

Ante cualquier duda sobre qué juguete conviene a tu perro, especialmente si tiene problemas dentales o digestivos, lo mejor es consultarlo con tu veterinario.

La foto de portada es ilustrativa.

Fuentes: American Kennel Club (AKC), ASPCA, Humane World for Animals y The Drake Center for Veterinary Care. Lee más noticias en www.historiasdeperros.com

Anterior
Anterior

México: circula una denuncia por presunto maltrato a Tlacoyo, el perrito rescatado de “La Granja VIP”; la producción lo niega

Siguiente
Siguiente

Estados Unidos: proponen la “Ley Dunkin” para que los dueños puedan reclamar ante la justicia cuando una guardería canina daña a su perro