Habían zarpado en agosto desde Oregón rumbo a Samoa Americana y nadie sabía de ellos desde el 20 de agosto. Una baliza de emergencia, un avión de la Guardia Costera y un buque mercante hicieron posible el rescate.
Durante más de dos meses nadie supo nada de ellos. Un navegante de 86 años y su perro, su compañero de travesía, habían salido en agosto desde Astoria, en Oregón, a bordo del velero Willow Wind, con destino a Pago Pago, en Samoa Americana, un viaje de unas 5.000 millas hacia el suroeste. El último contacto fue el 20 de agosto. La semana pasada, la Guardia Costera de Estados Unidos los encontró a la deriva, a unas 460 millas de la costa de San Diego y con las velas dañadas. Las autoridades no han dado a conocer el nombre del hombre ni el de su perro.
Una baliza que encendió la búsqueda
El sábado 24 de octubre, la Guardia Costera recibió el reporte de un navegante que no había llegado a destino y que viajaba con su perro. El martes 27, el centro de coordinación de rescates de Alameda captó la señal de una radiobaliza de emergencia registrada a nombre del Willow Wind. Desde la estación aérea de Sacramento salieron un avión C-27 Spartan y un HC-130 Hercules, y se pidió ayuda a los barcos que navegaban por la zona. Esa noche, la tripulación del C-27 localizó el velero.
Olas peligrosas y un rescate en dos etapas
El buque mercante Grand Orion llegó a la madrugada siguiente, pero el fuerte oleaje obligó a suspender la operación durante horas porque no era seguro acercarse. Más tarde ese mismo día, la tripulación logró pasar al hombre y a su perro del velero al buque. El jueves, un helicóptero MH-60 Jayhawk de la estación aérea de San Diego los izó desde la cubierta del Grand Orion, a unas 170 millas al oeste de Ventura, y los llevó a tierra.
Según la Guardia Costera, cuando el personal médico pudo evaluarlo, el navegante estaba débil y le costaba caminar, pero no tenía lesiones graves. Fue trasladado al hospital Scripps Mercy para una revisión más completa. Los reportes no dan detalles sobre el estado del perro, más allá de que fue rescatado junto a su dueño.
La lección para quien navega con su mascota
El comandante Jason Nguyen, jefe del centro de mando del Distrito Suroeste de la Guardia Costera, agradeció a los marinos mercantes y a las tripulaciones que participaron en la búsqueda. También insistió en llevar equipos de comunicación de emergencia y en dejar a alguien en tierra un plan de navegación con la ruta prevista. En este caso, fue justamente la baliza la que permitió encontrarlos.
Para quienes salen al mar con sus perros, la historia deja un recordatorio práctico: chaleco salvavidas para el animal, agua y comida de reserva, y alguien en tierra que sepa adónde van y cuándo deberían llegar.
La foto de portada es ilustrativa.
Fuentes: San Diego Red, New York Post. Lee más noticias en www.historiasdeperros.com
