Papúa Nueva Guinea. Las imágenes de un hombre cargando una tortuga marina hacia las olas vuelven a circular en redes. La historia no es nueva, pero sigue conmoviendo.
Qué pasó
En diciembre de 2015, el neozelandés Arron Culling y su compañero australiano Mark Machen trabajaban con un contrato en Papúa Nueva Guinea. En un mercado de mariscos vieron tortugas verdes a la venta para consumo. Las compraron por unos 50 dólares cada una, las llevaron en camioneta a una playa y las devolvieron al mar. En ese momento ya habían salvado 11.
Por qué importa
En muchas comunidades costeras del Pacífico, la tortuga es un alimento tradicional y una fuente de ingresos. La sobreexplotación reduce las poblaciones más rápido de lo que se recuperan. Organizaciones como Mas Kagin Tapani, con apoyo de la ONU, trabajan con pescadores para crear otras fuentes de ingreso.
Hay un debate: comprar animales para liberarlos salva vidas concretas, pero puede alimentar la demanda. Por eso los conservacionistas insisten en soluciones de fondo, como educación, alternativas económicas y vigilancia.
Fuentes: Good Good Good, My Modern Met.
