Inglaterra: Storm, la perra de asistencia que despertó a su dueña sorda y le salvó la vida a su esposo tras una caída en la escalera

Pasada la medianoche, Storm saltó a la cama de Sandra Donally y se quedó mirando hacia el pasillo. Abajo, su esposo Gary yacía inconsciente y sangrando.

Sandra Donally no pudo oír la caída. Esta mujer de 62 años, de Staffordshire, en Inglaterra, perdió la audición de golpe en 2017 por un trastorno poco frecuente. Pero esa noche tenía a su lado a Storm, la perra de asistencia entrenada que la acompaña desde 2024.

Poco después de la medianoche, Storm saltó sobre la cama y la despertó de un sueño profundo. Sandra vio la luz del descansillo encendida y pensó que Gary, su esposo, solo había ido al baño. Se lo dijo a la perra y le pidió que volviera a la cama.

Una perra que no se movió

Storm no obedeció. Según contó Sandra, la perra se quedó sentada muy erguida al otro extremo de la cama, con la mirada fija hacia el descansillo, sin voltear a verla. Esa actitud la alarmó y se levantó a comprobar qué pasaba.

Encontró a Gary tendido al pie de la escalera, inconsciente, sangrando y con la mandíbula rota. La pareja reconstruyó después lo ocurrido: al salir del baño, él perdió el equilibrio, no alcanzó el pasamanos y cayó por las escaleras.

Los paramédicos lo trasladaron al Royal Stoke Hospital, donde permaneció 24 días y fue operado para reconstruirle la mandíbula. La nota no detalla cómo sigue hoy su recuperación.

Seis horas que pudieron cambiarlo todo

Sandra hizo las cuentas. La pareja suele levantarse a las 6:30 de la mañana, así que, sin la alerta de Storm, recién entonces habría notado que Gary no estaba en la cama. Para ese momento, él llevaría unas seis horas en el piso, perdiendo sangre. Ella dice que no soporta imaginar qué habría pasado y está convencida de que la perra le salvó la vida. “Siempre le estaré muy agradecida por avisarme”, afirmó, en palabras recogidas por la agencia SWNS.

Más que una alerta

La historia de Storm también habla de lo que un perro de asistencia significa en la vida diaria de una persona sorda. Sandra cuenta que, con la perra a su lado, ya no se siente retraída: sale, se mueve y disfruta de sus días.

La publicación no precisa la raza de Storm, la organización que la entrenó ni la fecha exacta de la caída. Lo que sí queda claro es lo que hizo aquella noche: insistir hasta que su dueña entendiera que algo no estaba bien, aunque no pudiera oírlo.

Fuentes: Good News Network, SWNS. Lee más noticias en www.historiasdeperros.com

La foto de portada es ilustrativa.

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