Kayla Dillenburg, responsable de Welcome Home Canine Rescue, enfrenta cargos por crueldad animal y fraude. Según documentos judiciales, siguió pidiendo dinero para Motley después de que el perro murió, y en una grabación habría admitido haberlo estrangulado.
Motley salió del refugio municipal de Indianápolis con la promesa de una segunda oportunidad. Ese mismo día estaba muerto. Y durante los días siguientes, según la acusación, la mujer que lo había retirado del refugio siguió recaudando dinero en su nombre, como si el perro estuviera esperando una familia.
La acusada es Kayla Dillenburg, vecina de Butler, en el condado de DeKalb (Indiana), que dirigía un grupo llamado Welcome Home Canine Rescue. Enfrenta cargos por crueldad animal y fraude, y su audiencia inicial estaba prevista para el viernes 30 de octubre, de acuerdo con la cadena local WPTA (21Alive).
21 perros retirados en diez días
Según la declaración jurada de causa probable citada por WPTA, entre el 19 y el 29 de abril Dillenburg retiró 21 perros de Indianapolis Animal Care Services, el refugio municipal. Los investigadores sostienen que eligió perros por los que la comunidad había prometido donaciones importantes, una práctica habitual en los refugios: los vecinos se comprometen a aportar dinero para el grupo de rescate que saque a un animal en riesgo.
Después, siempre según la acusación, cerró sus páginas en redes sociales y no presentó pruebas de que esos perros hubieran sido adoptados.
Lo que pasó con Motley
Motley fue retirado del refugio el 28 de abril y murió ese mismo día. Los registros veterinarios muestran que Dillenburg llevó su cuerpo a una clínica para que lo cremaran. Sin embargo, los documentos judiciales indican que en los días posteriores siguió pidiendo y cobrando donaciones, asegurando que Motley esperaba ser adoptado y que había gastado 3.000 dólares en intentar salvarlo.
Ante los investigadores, Dillenburg dijo que el perro murió de neumonía en su casa tras varios días de tratamiento, una versión que los registros contradicen. Un socio comercial declaró que ella le había propuesto antes un plan: sacar perros de refugios, cobrar las donaciones prometidas, sacrificarlos de forma barata y repartirse las ganancias. Ese mismo socio entregó a la policía una grabación en la que, según la acusación, ella admite haber estrangulado a Motley.
Un caso que todavía debe probarse
Los hechos descritos son acusaciones y Dillenburg se presume inocente mientras un tribunal no resuelva lo contrario. Hasta el momento no se informó sobre su declaración ante el juez, una fianza ni la próxima fecha judicial, ni se conoce qué pasó con los otros 20 perros.
El caso es un golpe para un sistema que depende de la confianza: miles de perros salen cada año de refugios saturados gracias a grupos de rescate y a donantes que nunca conocen al animal en persona. Para quienes donan, una precaución útil es pedir actualizaciones y comprobantes de adopción, y apoyar a organizaciones registradas y con trayectoria verificable.
La foto de portada es ilustrativa.
Fuentes: WPTA (21Alive News). Lee más noticias en www.historiasdeperros.com
