Rebecca Belote asegura que una trabajadora del Senoia Animal Hospital se llevó a su perra a casa en lugar de aplicarle la eutanasia que la familia había pagado. Presentó una queja ante la junta veterinaria del estado y dice que la fiscalía investiga.
Para la familia Belote, la despedida de Cha Cha ya había ocurrido. En marzo, la pug de cuatro años estaba en falla orgánica por una cetoacidosis diabética y el Senoia Animal Hospital, en el condado de Coweta (Georgia), recomendó la eutanasia. La familia aceptó y pagó el procedimiento. Lo que no imaginaba era que, meses después, volvería a ver a su perra viva en una foto de Facebook.
“Supe que era mi perra”, contó Rebecca Belote a la cadena WSB-TV, que dio a conocer el caso. Su hijo de 17 años estaba muy apegado a Cha Cha: según la madre, la llevaba a todas partes y hasta tenían sudaderas iguales.
Lo que denuncia la familia
Según el relato de Belote, un extrabajador del hospital veterinario le dijo que una empleada se había llevado a Cha Cha a su casa y la había tenido durante meses. El esposo de esa empleada, siempre según la familia, confirmó que su mujer tenía a la perra y que estaba sana.
Cuando la familia reclamó en la clínica, los responsables lo negaron. Belote afirma que, finalmente, el hospital sí sacrificó a Cha Cha, y cree que fue para ocultar lo ocurrido. “Que hayan dormido a una perra sana es enfermizo”, dijo a la televisora.
El nombre de la empleada no fue revelado y no hay cargos ni arrestos informados. WSB-TV pidió la versión del hospital y, al momento de su reporte, esperaba la respuesta de sus abogados. Por ahora, se trata de acusaciones de la familia que no han sido probadas.
Una queja ante la junta veterinaria y otro caso similar
Belote presentó una queja ante la Junta Estatal de Medicina Veterinaria de Georgia, el organismo que supervisa a las clínicas y profesionales del estado, y asegura que la oficina del fiscal (solicitor general) está investigando.
No sería el primer caso sospechoso en esa clínica. Otra familia contó a WSB-TV que pagó para dormir a Annie, su gata de 19 años, y que luego se enteró de que una trabajadora se la había llevado a casa. En ese caso, el hospital emitió un comunicado en el que reconoció que “no estuvo a la altura” de la confianza que la familia había depositado en él. Annie también fue sacrificada más tarde.
Por qué importa
La eutanasia es una de las decisiones más duras para quien vive con un animal, y se toma confiando por completo en el criterio y la honestidad del veterinario. Casos como este, aún en investigación, abren preguntas sobre los controles dentro de las clínicas y sobre el derecho de las familias a saber qué ocurre con sus mascotas después de despedirse de ellas.
La foto de portada es ilustrativa.
Fuentes: WSB-TV, WKRC. Lee más noticias en www.historiasdeperros.com
